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Mostrando entradas de abril, 2008

Un refill de Coca-cola para mí también

En el camino de Subway a mi casa uno siempre puede encontrase un ejemplar de la fauna de la ciudad. Ese día, por ejemplo, me tropecé con un mendigo: "Sálvame con una moneda" me dijo. Yo puse cara de qué atrevimiento el del señor y seguí caminando sin prestarle atención. La gente pobre siempre me da cosita. La cosita es algo raro disfrazado de sentimiento que se siente cuando alguien quiere o desea sentir algo más por obligación que por emoción real. La cosita es tataranieta de la tristeza con un poquito de hipocresía: "Ay, Fabricio, mira a ese pobre hombre", le dice una mujer a un insensible genérico. "Sí mi amor, me da tanta cosita", luego estas personas se van como si nada y el hombre sigue ahí por el resto de sus días provocando cosita en cada una de las personas sin que nada, ni nadie se tome un sólo día a atenderlo. Así como a Fabricio, el mendigo a mí sólo me dio cosita. A veces la cosita dura poquito tiempo; a veces dura más y nos hace pensar en ot…