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Mostrando entradas de julio, 2015

La mujer policía, los matraqueros y cómo llegamos a Cúcuta

En la cara de los otros policías se notaba el descontento por no habernos descubierto primero. Los que nos tenían consigo nos mostraban como un botín con el que iban a resolver el resto del mes, el trofeo de ascenso, el orgullo para sus jefes, el traslado a otro cuerpo policial de mayor importancia. Los que no, nos veían como hienas que lamentan que el león hubiera llegado antes, pero con la boca ansiosa esperando que el que estaba por encima en la pirámide alimenticia terminara de comer, para ellos por lo menos roer el hueso en un puesto policial más adelante.
Tres semanas antes, un gran amiga me anunciaba que había resuelto cómo irse del país. Yo, en shock, tragué saliva y le deseé lo mejor. Ella y yo ese año nos habíamos puesto de acuerdo para irnos juntos, en ver cómo salíamos de este peo y entre apoyos, apostillas y palancas para pasajes aéreos habíamos montado un parapeto para irnos a vivir a Madrid. Todo se cayó cuando la aerolínea en la que nos íbamos redujo la cantidad de vu…