Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2010

Un cliché guayanés (breve de mi nacimiento)

Nunca nadie me dijo cómo había sido exactamente.El parto estaba planeado para un día de enero. Todo el mundo esperaba que fuera un día ni tan cercano a los primeros del año, ni tan lejano para ser acuario. Supongo que mi madre sufrió una de esas alteraciones posviajes donde todo el organismo cambia porque no se encuentra en su hogar.Yo vine a nacer en Ciudad Bolívar. Como hasta los 12 años pensé que era una mítica ciudad, por el salvaje Orinoco que dividía el territorio con el estado Anzoátegui; por el macizo, que según mi madre evitaba todos los terremotos en Guayana, y por la televisión por cable que no había llegado a Margarita.Mi mamá había viajado para allá porque mi tía Xenia vivía ahí y acababa de tener a Javielito. Con él nació una rivalidad que dura hasta ahora. A veces somos tan iguales que a excepción de un dígito compartimos el mismo número de cédula y tan diferentes que no se sabe si somos primos, enemigos, hermanos o totales desconocidos. Él, de un parto normal, tenía un…

Dámelo o te mato

Cuando pasaron por ahí vieron el montón de mujeres llorando. Los pocos hombres que vieron servían de consuelo y apoyo. Sólo estuvieron ahí un instante. Mientras seguían su camino por Bello Monte.“Si no te quedas tranquilo, te mato”.Su mamá se hubiera enterado, cuando la señora Edi, una buena doña que le alquilaba una habitación por el precio de hace una década, la hubiera llamado. Ella hubiera llamado a Manuela, la novia con la que estuvo los últimos cuatros años, y ella le hubiera dicho a sus amigos que justamente estaban pasando por ahí y la escena hubiera sido la misma, excepto que no hubieran seguido de largo, sino que se hubieran quedado llorando un rato en la película que formaba estar frente a la morgue.“Si intentas correr, te mato”.El problema había sido que no tenía real. No tenía para comer en la calle y tenía que esperar que hicieran la sopa en el apartamento donde vivía. Siempre que le invitaban sopa los domingos era el último en comer y éste no fue distinto. Ana y Frankli…