Ir al contenido principal

Bebé Gerber

Pensaba que era distinta porque estaba embarazada. Desde su puesto veía con envidia cómo se llevaban a sus amigas de Durazno, Pera y Manzana. Y ella, Guayaba, era la única que no era querida por los demás. Un día un niño la tomó, amagó que se la iba a llevar, pero cuando notó su embarazo la dejó de nuevo en el estante y no se dio cuenta de que la había dejado al revés. Ese fue el momento más feliz de toda su existencia, pero también el más triste, determinante. Al revés no podía comunicarse con sus amigas y era menos atractiva aún para la gente: se quedó aislada y sola. Por eso decidió despedirse de este mundo y abandonarlo todo. Así que hizo lo mismo que había hecho Mostaza aquél día: lanzarse al precipicio. En el instante en el que saltó recordó el momento de su embarazo, cuando en pleno camión desde la fábrica hasta el supermercado se golpeó con varios amigos, le entró un aire y empezó a abombarse. Todos dijeron que estaba embarazada. En el aire, mientras se aproximaba al suelo, se arrepintió de haber saltado; de que eso que llevaba adentro muriera con ella, aunque siempre tuvo sus dudas con respecto al embarazo, porque nunca se hizo una prueba.

Como estaba al revés cayó cabeza abajo y no quedó desparramada como Mostaza. Su tapa cedió con el golpe, ella dio media vuelta y giró en círculos por el piso, intacta, a su vez que todo el espeso líquido amarillo que tenía por dentro se le salió hasta que quedó vacía y se mantuvo esperando que lo que había parido le dijera “mamá”.

Comentarios

Oney Clavijo ha dicho que…
¡Bizarro a lo menos! porque no es comun leer relatos de frascos de mermelada que se suicidan jeje
Manuela ha dicho que…
Me encantó, cielo. Muy entretenido y muy fino. Faltó el reclamo de tu mamá por no dejarla ver el capítulo final de la novela.

Entradas populares de este blog

De cómo sobreviví al sismo en Ciudad de México

–Métete debajo de la puerta–, me dijo Yeleiza. –¿Qué? –Debajo de la puerta. Rápido–. Me metí debajo de la mesa. –No ahí, no. Debajo de la puerta. –Coño, voy. –Dije confundido. Con la laptop aún en el brazo y Skype andando, abrí la puerta.
Estaba la vecina saliendo en pijama. Nunca había cruzado una palabra con ella.
–¿Qué hacemos?, –me dijo con la confianza que te da el no saber si vas a morir. –Vayan al ascensor dijo Yeleiza. Es la zona más segura. –¿Qué? –Dijo la chama– No, no, vente–. La jeva avanzó con sus chancletas y su pijama de Hello Kitty hacia el fondo del pasillo. –¿Adónde?– Le dije chao a Yeleiza con la mano y cerré la laptop. Di unos pasos adelante y dejé la puerta de la casa abierta. Las parades se movían como cuando borrachos intentamos ir al baño en el ferry express a Puerto La Cruz. –Corre, ¡ven! ¿O quieres morir?–

Un día antes.
Estaba en el Woko con unos amigos. Entre chelas y risas oíamos al último comediante de la noche. De la nada suena una sirena. El pana en tarima se calla…

Ciudad Fénix

Marico, a Juan Andrés la compañía lo va a trasladar pa’ la casa. Me dijo que se va con la esposa y los hijos. Que al principio le dio como paja, pero que lo habló con la mujer y bueno se van para allá. El pana está súper contento, no sabes. O sea, medio cagao pues, pero va a echarle bolas. Los hijos de él tienen 10 y 12 años, hablan con el acento ese pajuo y jamás han ido. Juan tiene una ilusión inmensa de que los carajitos amen Venezuela como él. ¡Qué bolas esa vaina!, ¿no?
No te creo. ¿Cuándo se va?... María, yo también me voy. No aguanto este país de mierda. También me llevo a mis carajitos.
¡QUEEEEE! ¿De pana?
Sí, marica, de pana. Vamos a echarle bolas.
Berro, marico, qué sorpresota. Sabes que yo lo he estado pensando también porque todo el mundo se está yendo. Después del divorcio quiero es estar cerca de los viejos. Y bueno, ya la cosa no es como antes. Pero igual no sé. ¿Regresar?
Sí, marica. Regresar.
¿Va a ser todo como antes?
No creo, estos bichos dejaron todo hecho mierda, ja, ja,…

Playlist: Venezuela añorada (mientras todo se derrumba)

Si extrañas Venezuela
Si has vivido cómo el país se fue a pique
Si te quedaste a luchar
o si te fuiste
Si sientes que la oposición te defrauda
Si sabes que ya más nunca será lo mismo
y eso te pone nostálgico, melancólico y muchas veces triste
Si crees que somos la Corea del Norte latinoamericana y que estamos peor que Cuba
Si no sabes ya qué hacer,
pero la música te ayuda –algunas veces–…


...esta playlist es para ti.



Es una selección de temas clásicos de varios géneros musicales de grupos y cantantes venezolanos que debería ponerte un poquito más feliz... o incluso triste.

Disfrútala. Compártela.
La tienes tanto en Youtube:
Como también en Spotify:
Link a Spotify